Lun. Feb 26, 2024

Trabajadores de la CFE me buscaron para dejar constancia de que la empresa enfrenta una de sus peores crisis económicas, y que ellos, los que se atreven alzar la voz, son acosados, intimidados y hasta han enfrentado… asesinatos.

Baste decir que, para el tercer trimestre del año, la paraestatal reportó pérdidas netas por 50,671 mdp, 243% mayor a la registrada en igual periodo de 2021. Los costos de operación de la empresa que dirige el impresentable dinosaurio de Manuel Bartlett, magnate inmobiliario, alcanzaron los 473,531 mdp, 12% más que el tercer trimestre del año pasado. Y, por si esto no fuera suficientemente escandaloso, el 31 de octubre se dio a conocer que la ASF detectó una serie de anomalías que se reflejan en un probable daño al erario por aproximadamente 1,634 mdp.

La grave situación que enfrenta la institución, me dicen, no se entendería sin el lastre que significa el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, encabezado por Víctor Fuentes del Villar, quien accedió al cargo en 2005 sin pasar por el engorroso trámite de ser electo por sus representados, sino que simplemente maniobró cupularmente para hacerse del control de 80,000 trabajadores y, sobre todo, de sus cuotas y el dinero público que ingresa a raudales al sindicato, sin rendir cuentas a nadie.

“Fuentes del Villar ha convertido el SUTERM en un auténtico sindicato patronal: poco a poco los derechos históricos de los trabajadores han sido mutilados del contrato colectivo de trabajo”.

Esta relación simbiótica y perversa entre empresa y sindicato no es casual ni es gratuita; “Fuentes mantiene un control a sangre y fuego del sindicato y sus ‘representados’ y la empresa le permiten llevarse hasta 10% del total de los contratos firmados a través de la figura de ‘desplazamiento de mano de obra’. Cada contrato que firma CFE tiene que pasar por las manos de Fuentes, quien da su ‘VoBo’ para que puedan trabajar”.

Cómo es imposible mover esas cantidades multimillonarias sin ser detectado: Fuentes utiliza a gente de su círculo íntimo para que, por una comisión, presten sus cuentas bancarias para lavar las extorsiones.

El control del sindicato es la negación de la política y la afirmación de la represión: Fuentes del Villar es el último superviviente de los dirigentes sindicales faraónicos verticales del pasado: Joaquín Hernández Galicia, la Quina; Carlos Romero Deschamps y Elba Esther Gordillo Morales, que no corrieron con la misma suerte.

La gran “virtud” de Fuentes del Villar pareciera que es el ser obsequioso con el poder hasta la ignominia y permanecer invisible ante sus agremiados, medios y sociedad.

En 17 años no ha visitado ni un centro de trabajo, división, zona o delegación; sólo un puñado de trabajadores lo ha llegado a ver físicamente en todo su mandato. Es tal el deseo de Fuentes de pasar desapercibido que ha rechazado ser diputado federal o senador y se niega a hacer apariciones públicas incluso si es con el presidente en turno o con cualquier director general. Bendita pandemia: Fuentes encontró la fórmula perfecta para realizar congresos y consejos nacionales por videoconferencia; ya pasada la pandemia, con el terror que tiene de enfrentar a sus “representados”, el pasado 10 de noviembre realizó su vigésimo congreso extraordinario encerrado en su búnker en Guadalquivir 106, a puerta cerrada y con sus inseparables pistoleros custodiando el inmueble”.

En los últimos años, ante la inminente sucesión, Fuentes del Villar, quien tiene 93 años y es reincidente de cáncer, aumentó la represión dentro del SUTERM. “Su brazo ejecutor de las desvergüenzas de Fuentes es Víctor García Trujeque (un oscuro personaje proveedor de mujeres, autos de súper lujo y dólares de Fuentes), quien a través de procesos ilegales, ilegítimos y totalmente dirigidos por la Comisión Nacional de Justicia, que preside, injustamente “suspende de derechos sindicales” a los enemigos de Fuentes.

“Cuando el castigo no surte los efectos deseados porque los aludidos acuden a los tribunales, se recurre a la CFE, quien ejerce una persecución despiadada para lograr el abandono de la lucha, sin importar que algunos de los perseguidos sean incluso fundadores del sindicato”.

Los focos rojos de inconformidad dentro de las filas del SUTERM ya se extendieron por todo el país por la desatención a los asuntos de los trabajadores, las violaciones de los derechos de compañeras, la falta de herramienta, material y vehículos y, sobre todo, por la mutilación de derechos históricos del contrato colectivo.

“Es tal la represión que miembros del CEN, coordinadores, secretarios generales y liderazgos locales del SUTERM han llegado incluso a pedir a las representaciones diplomáticas internacionales su protección, incluso por la vía del asilo político, por haber sido víctimas de amenazas de muerte por parte de Fuentes y cómplices”.

“Entre las víctimas de la persecución están: Víctor Manuel Carreto y Fernández de Lara, Vinicio Limón Rivera, Alejandro Chávez Anguiano, José Domingo Vázquez Márquez, Gustavo Romellón Rodríguez, Víctor Manuel Carreto Pacheco, Vicente García Trujeque, Noemí Plasencia y Wendy Herrera, de quien ya leyeron en este espacio su historia como víctima de acoso laboral, sexual y violación en grado de tentativa por parte de Fuentes del Villar”.

En resumen

La situación laboral, administrativa, sindical, económica y de servicio de la CFE y su sindicato muestra claros signos de fatiga y de crisis extrema. De no corregirse, alcanzará un punto de no retorno tomando como rehenes a la sociedad, a los usuarios, a los inversores y al gobierno e impactará en el corto plazo a la economía del país, por la percepción que tienen los mercados internacionales de México.

Así pues, es urgente la renovación de ambas cabezas, CFE y sindicato, que sólo representan lo peor del pasado, del saqueo al erario, del chantaje y del sindicalismo trasnochado, corrupto, patronal y entreguista.

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La columna se publicó originalmente en El Financiero reproducida aquí con permiso de la autora.

Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.

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