Mié. Feb 28, 2024

Katya González

El miércoles 13 de julio fue admitido a proceso judicial el primer caso en Coahuila en el que la Ley Olimpia es utilizada a favor de un hombre, luego de que Jessica ‘N’, difundiera imágenes íntimas de su exesposo Diego ‘N’, dentro del proceso de un juicio de custodia de sus hijas, con el fin de poner en duda su capacidad para la crianza de las menores.

Ante esto, Marcela Hernández, vocera del Frente Nacional para la Sororidad, fundación de Olimpia Coral Melo, menciona que la cobertura que se le ha dado al caso genera una percepción desproporcionada sobre el problema real que persiste hasta el día de hoy.

Olimpia Coral Melo fue impulsora de la ley que se ha conocido por su nombre, que consiste en reconocer la violencia digital y sancionar los delitos que violan la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales.

En casos como este, el 98% de las víctimas son mujeres y el 80% de los victimarios son hombres, sostiene Marcela Hernández.

El problema, sostiene, surgió de la cosificación, hipersexualización y utilización de los cuerpos femeninos para la diversión de los hombres.

“Si el caso se tratara de una mujer como víctima sería normal para la sociedad, ya que el patrón cultural favorece la victimización de las mujeres”, observó.

Agregó que “diariamente se presentan casos de mujeres aterradas que piensan que pueden perder a sus hijos cuando sus exparejas les amenazan con mostrar a los jueces material íntimo que, piensan, pondrán en duda su calidad moral. Este hecho marca el precedente de que nadie puede usar tu imagen íntima para desprestigiarte. Las fotografías íntimas no demuestran la capacidad de una persona para criar a sus hijos.”

Para la organización, en México el sistema de justicia es patriarcal, pues son hombres quienes han construido el derecho, a modo de invisibilizar la vivencia femenina.

“La justicia se ensaña contra las mujeres reiteradamente y coloca a los hombres como las ‘pobres víctimas’, sin embargo, el sistema no cosifica su cuerpo de forma reiterada. El entorno social no sexualiza y cosifica su cuerpo como sucede con las mujeres”, concluyó Marcela Hernández.

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