Un historial de engaños

mayo 23, 2023
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PARTE 2

CDMX.- El pasado 19 de abril, la escritora Elena Poniatowska recibió la medalla Belisario Domínguez, una de las más importantes de México. La ceremonia quedó opacada por los gritos de una Senadora que hizo reclamos al vocero de Presidencia ahí presente. Pero para la mala suerte de la escritora, esa no fue la primera vez que una ceremonia, en donde ella era protagonista, se convertía en un escenario para poner quejas ajenas.

La otra ocasión fue en 2004, cuando la Asamblea Legislativa del entonces Distrito Federal (ALDF) la condecoró con la medalla al Mérito Ciudadano. En ese evento, el empresario Francisco León de Paula gritó que se buscaba cometer una injusticia contra su hijo Santiago León, que era acusado de fraude por 212 mil 411 pesos que buscó cobrar a la ALDF por viáticos que nunca utilizó.

Desde entonces, al nombre de Santiago León lo persigue la palabra “fraude”. A pesar de esto, en su paso como Diputado de la Ciudad de México por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), logró hacerse de buenos amigos. Uno de ellos, Federico Döring, del Partido Acción Nacional (PAN). La amistad fue fructífera, al grado de que 11 años después, el panista hizo los movimientos necesarios para que León junto con su amigo Eduardo Zayas, realizaran un negocio lleno de irregularidades con Héctor Serrano, entonces titular de la Secretaría de Movilidad (Semovi).

A grosso modo, este negocio, años después, tendría al Gobierno de la Ciudad de México en tribunales internacionales enfrentando una demanda cimentada en documentos falsos y falsas promesas, pero con el riesgo de tener que pagar a los que ofertaron un proyecto de humo, más de 2 mil millones de dólares.

¿Cuál fue el papel de Federico Döring en este entramado? Su nombre resalta en los documentos públicos ubicados en el portal del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI, por sus siglas en inglés).

Aunque el panista es ahora un activista por causas de la Ciudad de México, en los documentos del juicio su nombre sale acompañado del término “lobbyist”.

En verano de 2015, en Miami, Pedro Domit presentó a Luis Noboa, el empresario que tenía una empresa de tablets en taxis en Ecuador con Santiago León. Ahí le pidió ayuda para crear L1bre.

Santiago León no tenía nada para crear una empresa ni experiencia en el ramo ni tecnológico ni de transporte público, pero ofreció a cambio “conexiones con el Gobierno de la Ciudad de México”:

“En su primera reunión, León manifestó su interés en formar parte de Taxinet para brindar sus servicios en la CDMX. Allí, León se puso en contacto con Federico Döring, entonces político mexicano y cabildero pagado por León, quien programó una reunión con Héctor Serrano Cortés, Secretario de Movilidad y Transporte de la CDMX”.

Ese texto corresponde a un extracto de la demanda que después del robo de Taxinet, Luis Noboa interpuso contra Santiago León. En el mismo documento se puede leer una conversación de WhatsAap en donde Santiago León confirma que Döring se reunirá con Héctor Serrano para entregarle un documento “ya para que lo palomie el jefe de gob” [sic] haciendo referencia a Miguel Ángel Mancera.

LOS “AMIGOS” DE DÖRING

¿Quiénes son los hombres a los que Federico Döring ayudó para hacerse de un negocio con los taxis en la Ciudad de México sin tener un peso invertido y con una idea robada?

De acuerdo con la documentación antes citada, Eduardo Zayas y Santiago León, son dos personas que se presentan como empresarios y actualmente llevan un juicio contra la Ciudad de México a quien acusan de “expropiar” su idea de implementar tablets en mil 500 taxis. El daño que dicen, les ocasionó la demandada, es por 2 mil millones de dólares.

Pero de acuerdo con el memorial del caso, se ha detectado que el proyecto partió de una idea robada y que la única inversión registrada es proveniente de una herencia que obtuvieron a base de engaños.

Pero estas dos artimañas no salieron a relucir con este juicio sino que provienen de tiempo atrás.

En el Memorial de Contestación ubicado en el CIADI hay páginas dedicadas al historial de los señores Zayas y León con frases como las siguientes:

“Hay un cuestionable historial para hacer negocios”, “tienen un modus operandi identificado”, “con controversias en sector minero e inmobiliario”, “negocios con documentos falsos”, “con L1bre no tenían ni el financiamiento”, “no es normal que enfrenten tantas investigaciones”.

Hay diversos procesos penales en los que están involucrados y todos son por distintos delitos que van el fraude, robo, amenazas y falsificación de documentos. El principal negocio, de acuerdo con los documentos, es enganchar gente haciéndoles invitaciones a que inviertan en alguno de sus proyectos. Quienes hablan con ellos ven a a dos potenciales empresarios con casas en Miami y lujos y acceden.

Y tienen medidos los plazos, revela la misma información, ya que de un momento a otro le comunican a los supuestos socios que las inversiones no salieron como esperaban y que el dinero, sin más, se perdió. Ese plazo es el momento exacto para que, si alguien quiere denunciarlos, el delito esté prescrito.

Al menos de Zayas hay notas periodísticas sobre su actuar porque entre sus “víctimas” hay miembros de la farándula. Una nota de Excélsior lo describe como “el defraudador seductor” que asegura, “deber no es un delito”; de acuerdo con Grupo Imagen llegaban a pedir 1 millón de pesos o 1 millón de dólares.

Como ejemplo está una de sus víctimas, la actriz Leticia Calderón a quien le ofrecieron a cambio una inversión en una mina para extraer oro; Calderón “invirtió” su dinero en una concesión vencida.

Hasta el momento, Zayas y León no solo tienen el juicio contra la Ciudad de México, sino también enfrentan procesos penales por sus otros fraudes y otras denuncias de quienes fueron en algún momento sus socios para el Proyecto L1bre, de acuerdo con la documentación consultada.

SinEmbargo

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