Manolo Jiménez, la aspiración y la interna oposición

junio 21, 2022
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Manolo Jiménez Salinas, exalcalde de Saltillo.

El Coahuilense

La sucesión de 2023 se adelantó y en las filas del PRI el exalcalde de Saltillo, hoy secretario de Inclusión y Desarrollo Social del gobierno del estado, Manolo Jiménez Salinas, revela su aspiración sin ambages, inevitable la negativa a estas alturas. Admite oposición interna, pero se muestra confiado en la solución: un proceso de consulta abierta a la ciudadanía.

Esa oposición interna es pública: el también exalcalde de Saltillo, hoy diputado federal, Jericó Abramo Masso, levanta la mano con señalamientos de inequidad interna. De ahí que el planteamiento inicial a Jiménez, en entrevista con El Coahuilense, sea breve esgrima de repreguntas:

– ¿Eres el elegido? –se le plantea.

– ¿El elegido para qué? –repone.

– Para la sucesión del 2023…

– Yo no diría que soy el elegido. Aprendí en casa que si trabajas, cumples y haces las cosas bien, en consecuencia se presentan mejores oportunidades –responde.

A seis meses de que inicie, sea cual sea el proceso interno de elección de candidato en el PRI y justo a un año de la elección constitucional, Manolo Jiménez da continuidad a su respuesta repasando tres lustros que van de los recorridos iniciales en barrios y ejidos a este momento, por decirlo así, una épica personal:

Sus memorias van de una casa de gestoría en la saltillense colonia popular Brisas Poniente a su paso por el cabildo en el que fue regidor precisamente en el período de Jericó Abramo.

Habla de cuando fue diputado local y durante dos períodos presidente municipal de la capital, cargo que concluyó el pasado 31 de diciembre, para ser nombrado de inmediato en la dependencia social del gabinete estatal.

El entrevistado tiene 38 años, es hijo del constructor Manolo Jiménez y nieto por vía materna del extinto político priísta y empresario de medios, constructor y hotelero, Luis Horacio Salinas Aguilera.

Manolo Jiménez Salinas es ingeniero industrial por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, donde presidió la federación estudiantil, realizó su maestría ahí mismo, en administración pública, mientras se desempeñaba como diputado local (2012-2014).

Su contexto es el de una reducción de la presencia del PRI en el país desde que en 2018 el partido Morena inició su avance. De la antigua fuerza hegemónica priísta sólo quedan tres estados de la República: Coahuila, Estado de México e Hidalgo, este último a punto de consumar su primera alternancia en septiembre, los dos primeros, con elecciones en 2023. En tiempos de coalición, un priísta asumirá la gobernatura de Durango. En cualquier caso, de aquí a un año, serán tres estados gobernados por el tricolor.

El asunto se plantea en la entrevista. Jiménez Salinas se explaya en los logros de la actual administración encabezada por Miguel Ángel Riquelme, las virtudes naturales del estado, sus indicadores en seguridad, empleo y desarrollo humano que demandan continuidad. Habla luego de sus resultados y, aunque se dice incómodo de hablar de sí mismo, explica su lógica política:

“Los partidos son la esencia de quienes los integran. Si un partido está integrado por gente mala va a ser malo, si un partido tiene gente buena, que da resultados, va a tener cosas positivas. No es el mismo PRI de aquí al de otros lugares.

Manolo Jiménez se extiende en consideraciones sobre lo que debe hacer un político. En resumidas cuentas, sostiene:

“A la gente le gusta que trabajemos en la responsabilidad que tenemos. Cuando haces a un lado esa responsabilidad por andar en la grilla a la gente le disgusta. Vienen elecciones y todo mundo se empieza a mover, nunca se habían movido, nunca habían hecho nada por la gente…”

– ¿Puede dar casos concretos? –se le plantea.

– No, vamos a dejarlo abierto para que le caiga el saco a quien le tenga que caer… Y de repente se presentan con mucho amor a Coahuila, cuando la realidad es que no se les vio aquí. Es equivalente a los candidatos que en campaña salen a pedir el voto y nunca regresan.

“Entonces la gente es muy inteligente, ha aprendido a identificar a esas personas y en esto, más allá de los partidos, lo que pesa es la persona. La gran mayoría de la gente no va por un partido, va por una persona y un proyecto”.

Dicho indirecto: los que no estuvieron, la seguridad…

La indirecta, una puya, el dicho referencial. Manolo Jiménez alude circunstancias, discursos y trayectorias, aunque por ahora se niega siempre a identificar personas.

Una indirecta:

“Llegan a prometer muchas cosas: que van a transformar Coahuila y harán una cosa y otra, sin decir qué, cuándo, cómo. Esto es importante porque hay que ver qué han hecho para sustentar sus promesas. Si te vienen a decir que van a mejorar la seguridad y cuando tuvieron la responsabilidad de la seguridad fue un desastre, esa es la realidad del discurso”.

Hay una marca partido, Morena, que avanza en numerosos estados de la República, 19 hasta ahora. Es cuestionamiento reiterado: la marca PRI afecta en estos tiempos. El entrevistado repasa indicadores positivos de la entidad y añade:

“Yo siento que los que hemos vivido aquí y tenemos a nuestra familia aquí, que tenemos y generamos empleos aquí, sabemos y volteamos a ver lo que sucede en otros estados, porque a veces el cambio también es reversa”.

– ¿Cuáles estados? -se le pregunta.

– ¿Para qué herimos susceptibilidades? Es simple: hay estados vecinos donde hay división, pleito, encono. Votaron un cambio y las cosas están mal.

“Yo siento que es cosa de ver las estadísticas. Hay vecinos muy cerca que tienen problemas de inseguridad, la gente tiene familiares y amigos que viven en esos estados y saben cómo están las cosas. Es importante ver que nuestro estado siga como va.

“Quienes vivimos aquí hace diez años y nos tocó vivir la inseguridad valoramos lo que tenemos hoy. Llegan unos que llevan más de 15 o 20 años de no vivir aquí y no lo entienden, no saben cómo sucedieron las cosas”.

– ¿Quiénes? –se le insiste.

– En general, que llegan actores políticos, no de la sucesión, llegan a hablar cosas de Coahuila y la verdad cuando escuchas, se nota que no entienden lo que valoramos aquí.

Sigue entonces una referencia, alusión indefinida, comentario que sigue a la reiteración de las condiciones actuales del estado en materia de seguridad, empleo e indicadores de bienestar.

“Vemos que han llegado muchos a gobernar y no saben ni qué hacer. Se la pasan echándole la culpa al pasado, ´es que me dejaron, es que…´ y van en su cuarto quinto año y siguen, cuando el problema principal que traen en sus gobiernos es la inseguridad.

“Uno llega a gobernar para solucionar los problemas de la gente, del presente, del pasado hay que aprender pero de nada sirve hablar del pasado. Lo que quiere la gente es ver el futuro de nuestros hijos e hijas. Cómo el joven va a poder ir a la escuela y a la universidad, cómo va estar seguro; cómo el ama de casa estará segura y su marido con un buen empleo…”.

En la forma de integrar equipos, tener un plan y las experiencias, así como en el repaso de los indicadores de su administración municipal y los del gobierno de Miguel Ángel Riquelme, el aspirante sigue.

La definición interna

La vida interna de los partidos suele debatirse entre la democracia interna y el control de grupos sobre cargos en su estructura y candidaturas. En el caso del PRI, las sucesiones presidenciales hacia 1988 y las estatales de Coahuila hacia 1999, han tenido convulsiones, desacuerdos y heridas que, destacadamente en 2011, nutrirían las oposiciones en la elección de 2017.

El cuestionamiento a Manolo Jiménez inicia con el tipo de proceso interno que considera ideal.

“Un proceso democrático en el que todos se sientan incluidos, que dé la tranquilidad de un resultado positivo que, además, quien tenga la aspiración de participar lo pueda hacer. Eso despresuriza… Lo comentó hace unas semanas el presidente del partido: la posibilidad de que haya una contienda abierta a la ciudadanía, a fin de que, quien tenga ganas de participar lo pueda hacer. Como sucedió en 1999 y 2005.

– ¿Está presurizado el proceso interno? –se le inquiere.

– Siempre, cuando hay contiendas de todo tipo (para diputados, alcaldes, el Senado, la Presidencia de la República) se empieza a generar el ambiente político, los aspirantes empiezan a señalar que quieren participar y, en esta ocasión, va a estar la puerta abierta para que participe el que así lo desee y eso a todos les da oportunidad. Será un proceso sano.

– ¿Consulta a la base o consulta abierta a la ciudadanía? –se le plantea.

– Consulta a la ciudadanía… como ya sucedió en 1999 y en 2005, cuando se tuvo un resultado favorable, positivo. Después de ahí (2011 y 2017) se cierran filas en un proyecto de unidad, el proyecto ganador, y todos tuvieron posibilidad de participar.

– Independientemente del proceso interno, en ocasiones resulta en escisiones que luego terminan en derrota para el PRI ¿temes que pueda haber escisiones y que estas pudieran tener un efecto en la constitucional? –se le insiste.

– Si se lleva a cabo un proceso interno y democrático, no tienen porque existir. No veo la razón. Porque el que quiera participar participa con reglas, se hace un acuerdo muy claro y yo siento que para eso es una elección así.

– Lo otro es el arreglo, que es algo que sucede en las democracias y en la vida interna de los partidos, el arreglo entre partes. En el PRI existe esa reivindicación constante de la unidad, ¿hasta donde estarías dispuesto a ser candidato de unidad y hasta donde prefieres contienda interna?

– La realidad es que siempre se hace el intento (de conseguir la unidad), yo creo todos hacen el intento de poder sumar, invitar, acomodar y cuadrar las aspiraciones de cada quien. Creo que la elección interna es la herramienta final si no se llega a un acuerdo, un consenso, por la razón de que varios personajes tengan la aspiración, que se sientan con posibilidades de ganar, que tengan las canicas para ganar.

“Yo vería eso como la herramienta para darle una salida a dos, tres, cuatro o cinco personas, las aspiraciones de cada uno y siento que la elección interna es la herramienta final, si no se llega a un consenso, por la razón de que varios personajes tengan la aspiración y posibilidades de ganar y no crean en otra cosa que en ese camino. Pero la ruta de consensos y de ir sumando, de todos los lados, está abierta.

– ¿Tienes pleitos inconciliables?

– No, la verdad no. Afortunadamente con la gran mayoría la llevamos extraordinariamente bien, porque nunca hemos tenido problemas ni grillas que dejen heridas que no se puedan sanar. Hemos tratado de irla llevando bien con todas y con todos, de ir ayudando a la gente que ha tenido aspiraciones en otro momento, de pedir el apoyo cuando lo hemos necesitado, hacer equipo e irnos complementando.

“Con la gran mayoría hay buena relación, e incluso, hay sintonía… y con otras u otros personajes, con los que no tengo una gran relación, hay buena relación. Hay comunicación, no ha habido agravio fuerte que rompa la relación, que luego sucede en contiendas donde hay tres o cuatro personajes con situaciones irreconciliables y está dañado el puente. La verdad, en el caso mío, en lo particular, tengo excelente relación con la mayoría y una buena relación con todos”.

Una cuestión final, la posibilidad e implicaciones de enfrentar solo expriístas… pero el entrevistado declina pues dice, no hay escenario definido.

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