AMLO recorta presupuestos y apoyos para atención de cáncer de mama

octubre 29, 2022
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Foto: CIMAC Noticias.

Ciudad de México.- Desde el primer día de 2020, la Fundación de Cáncer de Mama (FUCAM) en México dejó de recibir financiamiento público por parte del ahora extinto Seguro Popular. A pesar de ello, la institución sigue siendo un referente en la atención y prevención del cáncer de mama. Pero, ¿qué ha pasado en la esfera de la salud pública desde entonces?, ¿a dónde se está yendo el presupuesto asignado para atender a todas las pacientes de cáncer en nuestro país?

En entrevista con Cimacnoticias, el doctor Felipe Villegas Carlos, Director Médico de FUCAM, explicó que —desde 2008— el Seguro Popular apoyaba a la Fundación financiando los tratamientos de diferentes pacientes. Por ejemplo: si FUCAM realizaba una cirugía a una mujer afiliada a dicho seguro, el programa público se encargaba de cubrir los gastos de dicha intervención.

De acuerdo con información ofrecida por el Gobierno de México, entre 2017 y 2019 se destinaron más de 776 millones de pesos en esta colaboración para tratar el cáncer de mama. Sin embargo, el 1 de enero de 2020, la administración de Andrés Manuel López Obrador desapareció por completo el Seguro Popular; con ello, el financiamiento público para FUCAM también se dio por terminado.

El mismo 1 de enero se fundó el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), uno de los organismos por los que el gobierno obradorista ha apostado para reformar las instituciones públicas mexicanas. Y justo cuando esta rama del servicio de salud pública comenzó a transformarse, la pandemia de Covid-19 llegó a México y suspendió miles de tratamientos contra el cáncer de mama.

FUCAM es una institución privada reconocida a nivel nacional por la atención que ofrece a pacientes con cáncer de mama. Fotografía: Facebook @FUCAM.CM

El freno de la pandemia en la atención al cáncer de mama

El dr. Felipe Villegas afirma que FUCAM no paró en la atención al cáncer de mama durante la emergencia sanitaria. Y es que, al ser una institución privada especializada, no tuvo la obligación de volcar sus servicios a la atención de pacientes con Covid-19 como hospitales y centros de salud del gobierno federal.

Por su parte, estas instituciones públicas enfocaron todos sus recursos materiales y humanos en atender a las personas infectadas con el nuevo coronavirus. Esto implicó la contratación de médicos, enfermeras y enfermeros del recién instaurado Insabi.

El gobierno mexicano ha reconocido que, durante este periodo de emergencia, la detección de CaMa en las instituciones públicas de la Secretaría de Salud se redujo en un 40 por ciento. Además, las mastografías de diagnóstico (el método más efectivo para detectar el cáncer de mama en etapas tempranas) se recortaron en un 50 por ciento.

Actualmente, con la pandemia controlada gracias a la vacunación y las medidas de prevención, estos servicios se han normalizado. Las campañas de mastografía del gobierno federal se reanudaron y más pacientes han regresado a sus citas de control debido al levantamiento de restricciones y cuarentenas. A pesar de ello, el cáncer de mama sigue siendo el tipo de cáncer con la incidencia más elevada a nivel nacional. ¿Cuáles pueden ser las razones detrás de ello?

La falta de financiamiento no es reciente

De acuerdo con Felipe Villegas Carlos, la pandemia impidió que muchas mujeres acudieran a sus consultas; lo que está sucediendo ahora es que parte de ellas están regresando a los consultorios con etapas de cáncer avanzadas o recién detectadas.

Villegas afirma que detrás de esto también hay una falta de difusión de información sobre la importancia de examinarse para prevenir el avance de este tipo de cáncer. 

De fondo, esta falta de difusión (que no es algo correspondiente únicamente a la administración actual) está relacionada con la cantidad de recursos económicos que el gobierno destina a la prevención y el tratamiento del cáncer de mama.

En 2017 se identificó un recorte presupuestal importante en la atención de mujeres con cáncer, así como en la investigación para la detección temprana de esta enfermedad y en la capacitación del personal médico destinada a dar atención directa a las pacientes. Dicho recorte, además, afectó también al Instituto Nacional de Cancerología (INCAN), el cual pasó de recibir mil 607 millones de pesos a mil 072 millones.

Todos estos aspectos estaban desglosados en el apartado de “Acciones a realizar que promuevan la igualdad entre mujeres y hombres” del Presupuesto de Egresos de la Federación 2017. Para este 2023, el famoso anexo 13 destinado a la igualdad los engloba a todos en el único rubro de la salud materna, sexual y reproductiva, el cual tiene destinado un monto de 2 mil 115 millones 941 mil 499 pesos.

El monto de este 2022 fue muy similar: el gobierno federal destinó 2 mil 121 millones de pesos al programa de Salud Materna, Sexual y Reproductiva. Sin embargo, en el primer trimestre del año únicamente se invirtieron 321 millones de pesos en dicho ramo de la salud. Para el segundo trimestre, otros 473 millones disponibles quedaron sin utilizarse.

De acuerdo con el Comité Nacional Feminista por la Salud Sexual y Reproductiva, estos recortes a medio ejercicio fiscal se han aplicado sobre todo en lo referente al personal de salud; además, han afectado en mayor o menor medida a diferentes áreas de atención a la salud de la mujer. En el cáncer de mama, por ejemplo, el recorte para el personal de atención fue del 52 por ciento.

Mientras todas estas modificaciones en el sector de salud pública han movido los sistemas de atención al cáncer de mama, por su parte, FUCAM ha seguido atendiendo a cientos de mujeres anualmente. Según Felipe Villegas, año con año se da tratamiento a entre 900 y mil mujeres con ayuda de otros financiamientos independientes de la administración pública. El 40 por ciento de ellas están en etapas tempranas de cáncer, mientras que el resto (el 60 por ciento) se encuentran en una etapa avanzada.

Entre ese 60 por ciento hay mujeres que detuvieron su atención durante la pandemia y, también, otras que no han recibido atención por parte del gobierno federal por la falta de campañas de mastografía y por los recortes presupuestales.

En medio de este panorama, vale la pena preguntarse la efectividad de las medidas de cortar los financiamientos a las instalaciones privadas e instaurar nuevos sistemas de salud cuando, a final de cuentas, los recursos invertidos en ellos para atender el cáncer de mama seguirán cayendo a cuentagotas para la población.

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