Vie. Feb 23, 2024

Por Nellie Burgos 

A dos meses de haberse iniciado la administración de Manolo Jiménez Salinas, el despliegue en la entidad de un contingente de casi 300 elementos de la Marina Armada de México ha causado inquietud entre los mandos locales de seguridad, entre jefes del Ejército y en un sector de la clase política.

Ausentes del estado desde 2016, los marinos arribaron al sureste de Coahuila a mediados de enero y se instalaron en lo que fue el hotel Camino Real, un inmueble localizado sobre la carretera 57 en Saltillo, donde además de acondicionarlo para pernoctar, instalaron un centro de operaciones.

Su arribo venía construyéndose desde octubre último, cuando se iniciaron los acercamientos con el secretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, con la mediación de la senadora Verónica Martínez, quien preside la Comisión de Marina en el Senado.

Desde entonces el gobierno del estado empezó a gestionar la adquisición del inmueble del Grupo Empresarial Ángeles, propiedad de Olegario Vázquez Raña, la cual está por concretar y donde ya invirtieron 3.5 millones de pesos en habilitarlo como cuartel. 

A diferencia de otros estados en los que la Marina Armada de México envía elementos sin avisar ni al Ejército mexicano, en el caso de Coahuila el despliegue fue pactado. Así lo confirmaron tanto del gobernador como el secretario de Seguridad Pública estatal, Federico Fernández Montañez, en declaraciones que hicieron el 15 de enero último.

La medida fue acordada en pleno proceso de transición y en el contexto de enfrentamientos entre grupos de la delincuencia organizada y elementos de las fuerzas estatales, y meses antes, durante el periodo electoral en el que los mandos de la seguridad coahuilense estuvieron sometidos a una serie de señalamientos, destacadamente por el candidato del PT, Ricardo Mejía Berdeja.

Identificados primero por sus nombres clave y después revelando sus nombres reales, los mandos policiacos han recibido por un lado el reconocimiento institucional por la reducción de episodios de la violencia y delitos de alto impacto, y por el otro han enfrentado señalamientos por violación de derechos humanos y conductas cuando menos impropias que hasta el momento no se han judicializado.

Durante los debates entre candidatos a gobernador, el tema fue tocado específicamente por Mejía Berdeja, a quien apenas pasada la elección el entonces gobernador Miguel Ángel Riquelme anunció que demandaría por sus expresiones sobre la policía coahuilense.

Enfrentamientos al límite

En los meses comprendidos entre la elección y el cambio de gobierno, una serie de enfrentamientos quedaron registrados en zonas limítrofes de Coahuila con sus estados vecinos. 

El primero de los choques armados con importante poder de fuego ocurrió en la Carretera Federal 2, en el tramo limítrofe de Hidalgo, Coahuila, con Colombia, Nuevo León, el 23 de julio del año pasado.

De acuerdo con el reporte de la Secretaría de Seguridad de Coahuila, elementos de seguridad y militares escucharon detonaciones en un punto de revisión en la carretera Colombia, conocido como La Ribereña. Se colocaron en los muros de contención y desde ahí repelieron el ataque de un comando. La refriega duró alrededor de 40 minutos. 

Dos días después, el 25 de julio de 2023, civiles armados atacaron a elementos de la policía estatal sobre la Carretera Federal 2, también en los límites con Nuevo León. 

Los policías se encontraban en un filtro de seguridad cuando fueron atacados presuntamente por un grupo delincuencial de Tamaulipas. Tres elementos policiales resultaron heridos. Uno de ellos fue trasladado en una ambulancia al municipio de Piedras Negras, donde murió. 

La violencia en la zona fronteriza noreste de Coahuila continuó. El 9 de agosto una unidad de la Policía Estatal de Coahuila que se dirigía hacia Hidalgo fue atacada por tres civiles armados en la carretera Ribereña a la altura del kilómetro 72, en el tramo Guerrero-Hidalgo. Los agentes de seguridad respondieron al fuego y abatieron a uno de los presuntos agresores. 

El caso más peligroso ocurrió en el sureste, en el ejido El Tunal, de Arteaga Coahuila, localizado cerca del límite con Nuevo León. El pasado 7 de octubre agentes de policía recibieron la llamada de un civil que alertó sobre la presencia de hombres armados en la sierra de Arteaga, por lo que implementaron un operativo en el que participaron elementos del Ejército y la Policía Municipal de Arteaga.  

Los civiles armados fueron localizados a bordo de una camioneta en el Ejido El Tunal en Arteaga, en donde abrieron fuego contra los agentes policiales, quienes respondieron al ataque. En el enfrentamiento murieron los tres presuntos delincuentes.

La gravedad del caso se relaciona con la identidad de los abatidos porque, de acuerdo con fuentes de seguridad, dos de ellos fueron sicarios de alto nivel en la organización de Los Zetas y acaban de compurgar sentencias en prisiones del sur del país.

Los tres sicarios habían realizado acciones de vigilancia sobre importantes funcionarios del gobierno estatal de la pasada administración, sin que hasta la fecha se haya podido determinar el propósito. Llevaban varias semanas radicados ahí con incursiones diarias a Saltillo.

El estado entró en una tensa calma tras esos episodios hasta el 26 de diciembre último, ya con la nueva administración. Ese día, agentes de Seguridad Pública del estado sostuvieron un enfrentamiento con un grupo delictivo en el kilómetro 77 de la carretera estatal Juárez-Sabinas, luego de que éste intentó ingresar a Coahuila a bordo de cuatro camionetas procedentes de Anáhuac, Nuevo León. Durante la confrontación un elemento de seguridad pública resultó herido. 

Casi todos los enfrentamientos mencionados ocurrieron en el periodo de transición, de manera similar a como sucedió en 2017, aunque con condiciones políticas distintas.

  • Operaciones en curso

A partir de la primera semana de febrero la Marina realizará operaciones en los cruces limítrofes de Coahuila con sus estados vecinos.

Durante la segunda quincena de enero los patrullajes incluyeron la zona sur de Coahuila en su límite con Zacatecas, así como con Nuevo León, en conjunto con la policía estatal.

De acuerdo con información a la que El Coahuilense tuvo acceso, el despliegue de la Marina incluye no sólo efectivos de campo entrenados en fuerzas especiales, sino también personal de inteligencia con tecnología de punta. Realizarán patrullajes conjuntos con la Policía Estatal en coordinación directa con su titular de la Secretaría de Seguridad, Federico Fernández Montañez.

Esos patrullajes se reproducirán en los cruces de Juárez, Candela e Hidalgo, Coahuila, con los municipios de Anáhuac, Lampazos y Colombia, Nuevo León.

Mientras eso sucede en campo, la Marina Armada tendrá asiento permanente en la Mesa de Seguridad, donde ya participan los mandos regionales y de zonas del Ejército, así como de la Guardia Nacional. De hecho, la Marina era la única de las Fuerzas Armadas Permanentes que permanecía ausente de la mesa de seguridad en la entidad.

En la última década, un grupo de cuatro mandos de seguridad estatal han mantenido el control operativo casi exclusivo. En sus tareas, acaso incluyen al Ejército en cercos y operaciones de apoyo. A partir de ahora, deberán coordinarse con la Marina que participará en sus operaciones de contención.

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7 comentarios en «El arribo de la Marina: Coahuila se blinda ante ataques armados en sus fronteras»

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